Monday, June 05, 2006

Recuerdas?

Recuerdas que hablamos del tío del metro? La cena fue el sábado. Yo: vestido negro escote palabra de honor (palabra de honor: eso sí que era un escote!!), ajustado en la cintura y a lo Carrie el resto. Ojos negros perfectamente perfilados y sombreados en el mismo color. Estética de lujo y 21 de la noche. Él: vaqueros rotos y camisa negra (elegante y arrebatador, esta vez sin carpeta de dibujante pero con la sonrisa aún más grande). Sitio: pequeño restaurante griego del centro de Madrid (si quieres referencias, hazmelo saber y te indico), romántico (a mi gusto un poco demasiado, por eso de que era la primera vez -de cena-) y con un camarero impresionante. Impresionantemente guapo (vale ya con las distracciones, joé) Buen vino, buena charla, algunos apropiados y descuidados roces en las manos y un postre genail (maldita miel, que me da alergia, estropeó el yogurt griego con el picor de oídos. No quería joder nada así que no se lo dije y me comí todita la miel. A ver cómo piensas que pude aguantar luego el picor de oídos)

Todo bien, ¿verdad? Pues no.

Resto de la velada: el sexy vestido negro resultó insuficiente cuando se levantó el viento y el frío impropios del mes en el que estamos. Él y yo, ya sin sonrisas, sentados en un banco de la calle más pija de toda la ciudad, con el resto del vino de la cena y una borrachera incipiente. Debimos pasar como un par de horas mirando la gente pasar mientras juábamos a opinar con quién de ellos nos lo montaríamos ahí mismo. (¿tú lo entiendes?)

Dejo una pregunta en el aire: ¿por qué coño hay muchísimas más tías buenas que tíos buenos? Yo perdí, obviamente, el chico de la dulce sonrisa se habría tirado a estas alturas a medio Madrid y yo no encontré a ninguno. Pero bueno, al final del todo me llevó a casa y me dijo que quería subir...

"vamos a ver, chaval... que sí, que eres muy guapo, pero yo es que prefiero a cualquiera de los gorditos calvitos que hemos visto esta noche...sabes?" La cara que puso me hizo intuir que no lo entendía. Quise darle una oportunidad (soy buena... mintiendo) y nos besamos. Pero es que además de todo besaba fatal.

sigo perdida, claro...

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