Friday, June 02, 2006

Sex in M

Esta mañana hice algo inapropiado (o eso opinarían muchos retrógrados) Iba en el metro, de camino a un examen, ya puestos a dar datos, y se sentó delante de mi uno de los tíos más atractivos de toda la Linea 1 (o probablemente el único tío atractivo, tengo que decir que esa linea está plagada de gente rara... y no precisamente adonis...) Vaqueros desgastados y caídos, unas zapatillas de última moda, camiseta gris y dentro de todo eso, un perfecto cuerpo enfundado. Tenía el pelo oscuro y despeinado, le caía por la cara sin ocultar, eso habría sido un pecado imperdonable, dos ojos brilantes y enormes dirigidos directamente a mi.

La idea del último repaso antes de llegas a la facultad se diluyó por completo y aún hoy, 36 horas post-examen, no ha vuelto. Me pasé 10 estaciones mirando ese ser perfecto y mullido, hasta que se tenía que bajar (él, claro, yo me habría quedado ahí sentada, hipnotizada, tratando de captar el olor de su cuerpo, aunque ese tren nos llevara a Mongolia...). Se agachó para coger una carpeta (probablemente arquitecto, ingeniero o mucho mejor aún, dibujante...) y antes de levantar su precioso y perfectamente formado culito del asiento, me dirigió una mirada que más que una mirada fue una penetración.

Lo decidí, a mi qué más me da? Me bajé detrás de él. "Perdona... no pienses que estoy loca, pero voy a un examen y hace mucho tiempo que perdí el poco sentido del ridículo que me quedaba... sólo quería decirte que me gustas". él me miró con una sonrisa tatuada en la boca (joder, qué sonrisa, si es que el chico parecía un sueño) y me dijo "bueno... haces esto muy a menudo?" "Es que llevo dos días viendo Sexo en Nueva York y ahí esto lo hacen todas continuamente".

Tengo una cena dentro de dos días, y llevo horas mirando la serie en busca de un modelito que me asegure el triunfo. Ya os contaré.

Sigo perdida, claro...

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